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Las palabras pueden ayudar y el silencio puede ayudar, pero lo único necesario es que el corazón se vuelva hacia su Hacedor como la aguja se vuelve hacia el polo. Para ello debemos estar quietos.
Las palabras pueden ayudar y el silencio puede ayudar, pero lo único necesario es que el corazón se vuelva hacia su Hacedor como la aguja se vuelve hacia el polo. Para ello debemos estar quietos.