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Porque el tiempo de las ciudades es tocado desde el mundo por campanadas fúnebres, pero en la naturaleza las horas universales son contadas por tribus sucesivas de animales y plantas, y por el crecimiento de la alegría sobre la alegría.
Porque el tiempo de las ciudades es tocado desde el mundo por campanadas fúnebres, pero en la naturaleza las horas universales son contadas por tribus sucesivas de animales y plantas, y por el crecimiento de la alegría sobre la alegría.