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El carácter repudia al intelecto, pero lo excita; y el carácter pasa al pensamiento, se publica así, y luego se avergüenza ante nuevos destellos de valor moral.
El carácter repudia al intelecto, pero lo excita; y el carácter pasa al pensamiento, se publica así, y luego se avergüenza ante nuevos destellos de valor moral.