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... una gran parte de los que poseen mucho capital, en lugar de utilizar sus diversas ventajas para el mayor bien de los que les rodean, emplean la mayor parte de ellas en meras indulgencias egoístas; infligiendo así tanto daño a sí mismos, como el que resulta para otros de su negligencia culpable. Una gran parte de los ricos parecen actuar según el principio de que cuanto más les concede Dios, menos obligados están a practicar la abnegación para cumplir su benevolente plan de elevar nuestra raza a la inteligencia y a la santidad.