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  • Por muy diligente que sea, por muy dedicada que esté, ninguna madre puede escapar a las grandes influencias de la cultura, la biología, el destino... hasta que podamos vivir realmente en una sociedad en la que las madres y los hijos importen de verdad, la nuestra es una responsabilidad esencialmente impotente. Las madres llevan a cabo la mayoría de las órdenes de trabajo, pero la mayoría de las normas que rigen nuestras vidas están moldeadas por influencias externas.