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No dejemos de esparcir a lo largo de nuestro camino las semillas de la bondad y la simpatía. Algunas de ellas perecerán sin duda; pero si una sola vive, perfumará nuestros pasos y alegrará nuestros ojos.
No dejemos de esparcir a lo largo de nuestro camino las semillas de la bondad y la simpatía. Algunas de ellas perecerán sin duda; pero si una sola vive, perfumará nuestros pasos y alegrará nuestros ojos.