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Nunca cedas a esa tentación, que para la mayoría de los jóvenes es muy fuerte, de exponer las debilidades y flaquezas de otras personas, ya sea para divertir a la compañía o para mostrar tu propia superioridad. Puedes conseguir que se rían de ti por el momento; pero te ganarás enemigos para siempre; e incluso aquellos que se rían contigo entonces, después de reflexionar, te temerán y, en consecuencia, te odiarán.