-
La confianza siempre agrada a quien la recibe. Es un tributo que rendimos a su mérito, un depósito que comprometemos a su confianza, una prenda que les da un derecho sobre nosotros, una especie de dependencia a la que nos sometemos voluntariamente.
La confianza siempre agrada a quien la recibe. Es un tributo que rendimos a su mérito, un depósito que comprometemos a su confianza, una prenda que les da un derecho sobre nosotros, una especie de dependencia a la que nos sometemos voluntariamente.