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  • Pero el trabajo de las manos, incluso cuando se persigue hasta el borde de la monotonía, tal vez nunca sea la peor forma de ociosidad. Tiene una moral constante e imperecedera, y para el erudito produce un resultado clásico.

    Henry David Thoreau (2004). “Walden: 150th Anniversary Illustrated Edition of the American Classic”, p.153, Houghton Mifflin Harcourt