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DECLARO que soy especial y extraordinario. No soy normal. Me han hecho a medida. Soy único. De todo lo que Dios ha creado, de lo que está más orgulloso es de mí. Soy su obra maestra, su posesión más preciada. Mantendré la cabeza bien alta, sabiendo que soy hijo del Dios Altísimo, hecho a su imagen y semejanza. Esta es mi declaración.