-
La muerte es para mucho tiempo. Los de pensamiento superficial dicen que es para siempre. Hay, al menos, una larga noche de ella. Hay olvido y pérdida de identidad. El espíritu, al igual que el cuerpo, se desencadena, estalla y se dispersa. Uno desciende a la muerte, y ésta deja una marca en uno para siempre.