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Si hay algo tan romántico como ese castillo-palacio-fortaleza de Mónaco no lo he visto. Si hay algo mas delicioso que las encantadoras terrazas y villas de Monte Carlo no deseo verlas. No hay nada más allá de la vegetación semitropical, los promontorios que se adentran en el Mediterráneo, la extensión del océano, los olivares y el clima encantador. Uno se cansa de la palabra belleza.