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Por favor, no sigas el consejo de las mujeres que tienen tantos prejuicios que, como oí decir una vez, no permitirían que un saltamontes macho gorjeara en su césped; sino que, por tu propio gran corazón, niégate a dar ejemplo a semejante insensatez.
Por favor, no sigas el consejo de las mujeres que tienen tantos prejuicios que, como oí decir una vez, no permitirían que un saltamontes macho gorjeara en su césped; sino que, por tu propio gran corazón, niégate a dar ejemplo a semejante insensatez.