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  • Es precisamente esta rabia por la consideración lo que ha traicionado al perro en su posición satélite de amigo del hombre. El gato, un animal de apetitos más francos, conserva su independencia. Pero el perro, con un ojo siempre puesto en el público, ha sido engatusado hasta la esclavitud, y alabado y acariciado hasta la renuncia a su naturaleza. Una vez que dejó de cazar y se convirtió en el lameplatos del hombre, cruzó el Rubicón. A partir de entonces fue un caballero del ocio; y excepto los pocos a los que mantenemos trabajando, toda la raza se volvió más y más consciente de sí misma, amanerada y afectada.

    Robert Louis Stevenson (2016). “Memories and Portraits: Stevenson's Vol. 21”, p.65, VM eBooks