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  • Nos convertimos en amantes cuando vemos a Romeo y Julieta, y Hamlet nos convierte en estudiantes. La sangre de Duncan está en nuestras manos, con Timón werage contra el mundo, y cuando Lear vaga por el brezal el terror de la locura nos toca. Nuestra es la blanca impecabilidad de Desdémona, y nuestro, también, el pecado de Iago.

    Oscar Wilde, Merlin Holland (2003). “Collins complete works of Oscar Wilde”, HarperCollins UK