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La verdad es que nunca sabré todo lo que hay que saber sobre ti, igual que tú nunca sabrás todo lo que hay que saber sobre mí. Los seres humanos somos, por naturaleza, demasiado complicados para ser comprendidos en su totalidad. Así que podemos elegir entre acercarnos a nuestros semejantes con desconfianza o con una mente abierta, una pizca de optimismo y mucha franqueza.