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En todos los muros, dondequiera que existan muros, inscribiré esta eterna acusación contra el cristianismo--tengo letras para hacer ver incluso a los ciegos.... Llamo al cristianismo la única gran maldición, la única gran depravación íntima, el único gran instinto de venganza, para el cual ningún medio es lo suficientemente venenoso, secreto, subterráneo, pequeño... Lo llamo la única mancha inmortal de la humanidad .... Y contamos el tiempo desde el dies nefastus con el que surgió esta calamidad--¡siguiendo el primer día del cristianismo!--¿Por qué no seguir su último día, en cambio?--¿Siguiendo el día de hoy?--¡Transvaloración de todos los valores!