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Soy doblemente bolsera. Mi marido no solo me pone una bolsa en la cara cuando hacemos el amor, sino que también se la pone en la cabeza por si se me cae la mía.
Soy doblemente bolsera. Mi marido no solo me pone una bolsa en la cara cuando hacemos el amor, sino que también se la pone en la cabeza por si se me cae la mía.