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  • Era un lugar muy viejo y fantasmagórico; la iglesia había sido construida hacía muchos cientos de años, y había tenido antaño un convento o monasterio adjunto; pues aún quedaban en pie arcos en ruinas, restos de ventanas mirador y fragmentos de muros ennegrecidos, mientras que otras partes del viejo edificio, que se habían desmoronado y caído, estaban mezcladas con la tierra del cementerio y cubiertas de hierba, como si también reclamaran un lugar de enterramiento y quisieran mezclar sus cenizas con el polvo de los hombres.

    Charles Dickens (1868). “The Old Curiosity Shop: And Reprinted Pieces”, p.211