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Todos somos prisioneros en algún momento de nuestras vidas, prisioneros de nosotros mismos o de las expectativas de quienes nos rodean. Es una carga que todos soportan, que todos desprecian y de la que pocos aprenden a escapar.
Todos somos prisioneros en algún momento de nuestras vidas, prisioneros de nosotros mismos o de las expectativas de quienes nos rodean. Es una carga que todos soportan, que todos desprecian y de la que pocos aprenden a escapar.