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Sí, oh Señor y Rey, concédeme ver mi propio pecado y no juzgar a mi hermano, porque Tú eres bendito de todos los siglos a todos los siglos. Amén
Sí, oh Señor y Rey, concédeme ver mi propio pecado y no juzgar a mi hermano, porque Tú eres bendito de todos los siglos a todos los siglos. Amén