-
Tengo 48 años, ya no soy un niño bajo ningún concepto, pero he aquí una verdad universal de la que todo adulto se dará cuenta en algún momento: Todos tenemos siempre 17 años, esperando a que empiece nuestra vida.
Tengo 48 años, ya no soy un niño bajo ningún concepto, pero he aquí una verdad universal de la que todo adulto se dará cuenta en algún momento: Todos tenemos siempre 17 años, esperando a que empiece nuestra vida.