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Soy muy diferente a mi madre. No soy tan guapa como ella, ni -probablemente se desespere por ello- tan arreglada. Desde luego, me rebelé contra su idea de estar bien arreglada. Pasé varios años con la cabeza rapada, en vaqueros y camisas holgadas.
Soy muy diferente a mi madre. No soy tan guapa como ella, ni -probablemente se desespere por ello- tan arreglada. Desde luego, me rebelé contra su idea de estar bien arreglada. Pasé varios años con la cabeza rapada, en vaqueros y camisas holgadas.