-
Yo mismo... un príncipe por la fortuna de mi nacimiento,
cercano al rey en sangre, y cercano en amor
Hasta que le hicisteis malinterpretarme...
He inclinado mi cuello bajo vuestras injurias
Y suspirado mi aliento inglés en nubes extranjeras,
Comiendo el amargo pan del destierro,
Mientras te has alimentado de mis señas,
Disparado mis parques y talado mis bosques,
arrancado de mis propias ventanas el abrigo de mi casa,
Arrasado mi impresión, sin dejarme señal alguna,
salvo las opiniones de los hombres y mi sangre viva,
para mostrar al mundo que soy un caballero.