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En esa época intensamente ocupada por los niños y el trabajo, la sopa se convirtió en mi amiga incondicional y aprendí su verdadero valor. Cualquiera que haya pasado por eso lo sabe. Estás ocupado, hay demasiadas cosas que hacer, el tiempo se esfuma, los niños son implacables y todo el mundo tiene hambre a todas horas. Algo tan reconfortante, delicioso y práctico como la sopa es como el oro.