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No cabe duda de que el mundo es lo bastante perverso; pero no mejorará con la extensión de un espíritu que, con justicia propia, ve más que reformar fuera de sí mismo que en sí mismo.
No cabe duda de que el mundo es lo bastante perverso; pero no mejorará con la extensión de un espíritu que, con justicia propia, ve más que reformar fuera de sí mismo que en sí mismo.