-
Dios nos dio el don de la vida. Es el don más preciado que existe. Estar desarmado es ser incapaz de proteger ese don; es una auténtica irresponsabilidad.
Dios nos dio el don de la vida. Es el don más preciado que existe. Estar desarmado es ser incapaz de proteger ese don; es una auténtica irresponsabilidad.