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Créeme, nada está tan calculado para hacerte perder la simpatía del público como demasiadas lágrimas. Conmueve a tus oyentes todo lo que puedas, pero deja que sean ellos los que lloren.
Créeme, nada está tan calculado para hacerte perder la simpatía del público como demasiadas lágrimas. Conmueve a tus oyentes todo lo que puedas, pero deja que sean ellos los que lloren.