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Quien, en medio de una justa provocación a la ira, encuentra al instante la palabra adecuada que hace callar a todos a su alrededor es más que sabio o justo; es, aunque fuera un mendigo, de sangre más que real, es de ascendencia celestial.
Quien, en medio de una justa provocación a la ira, encuentra al instante la palabra adecuada que hace callar a todos a su alrededor es más que sabio o justo; es, aunque fuera un mendigo, de sangre más que real, es de ascendencia celestial.