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  • Ya estoy muerto. La muerte física no hará ninguna diferencia en mi caso. Soy un ser intemporal. Estoy libre de deseo o miedo, porque no recuerdo el pasado ni imagino el futuro. Donde no hay nombres ni formas, ¿cómo puede haber deseo y miedo? La ausencia de deseo conlleva la atemporalidad. Estoy a salvo porque lo que no es no puede tocar lo que es. Tú te sientes inseguro porque imaginas el peligro. Por supuesto, tu cuerpo como tal es complejo y vulnerable y necesita protección. Pero tú no. Una vez que te des cuenta de tu propio ser inexpugnable, estarás en paz.