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Los vestidos que una vez tienen una rasgadura están sujetos a ser rasgados en cada clavo, y los vasos que una vez se rajan pronto se rompen; así es el buen nombre del hombre una vez manchado con justo reproche.
Los vestidos que una vez tienen una rasgadura están sujetos a ser rasgados en cada clavo, y los vasos que una vez se rajan pronto se rompen; así es el buen nombre del hombre una vez manchado con justo reproche.