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La piedad es diferente de la superstición. Llevar la piedad al extremo de la superstición es destruirla. Los herejes nos reprochan esta sumisión supersticiosa. Es hacer lo que nos reprochan.
La piedad es diferente de la superstición. Llevar la piedad al extremo de la superstición es destruirla. Los herejes nos reprochan esta sumisión supersticiosa. Es hacer lo que nos reprochan.