Autores:
  • Permitir que un error sin importancia pase sin un comentario es una gracia social maravillosa... A los niños que tienen el hábito de corregir constantemente hay que pararlos antes de que crezcan y vuelvan locos a sus cónyuges y a todo el mundo interrumpiendo historias para decir: 'No, querida... era martes, no miércoles'.