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Siempre que puedo evito hablar. No hablar es mi idea de las vacaciones. A riesgo de parecer poco sociable, que lo soy, admito que me encanta que me dejen en trance beatífico, cuando estoy en uno. Los amables romanos reconocen ese deseo.
Siempre que puedo evito hablar. No hablar es mi idea de las vacaciones. A riesgo de parecer poco sociable, que lo soy, admito que me encanta que me dejen en trance beatífico, cuando estoy en uno. Los amables romanos reconocen ese deseo.