-
Un comercio bien regulado no es, como la ley, la física o la divinidad, para ser abarrotado de manos; pero, por el contrario, florece por multitudes, y da empleo a todos sus profesores.
Un comercio bien regulado no es, como la ley, la física o la divinidad, para ser abarrotado de manos; pero, por el contrario, florece por multitudes, y da empleo a todos sus profesores.