-
La virtud es siempre demasiado de una pieza y demasiado ignorante de esos matices de sentimiento y de temperamento que nos permiten entrecerrar los ojos cuando nos colocan en una posición falsa.
La virtud es siempre demasiado de una pieza y demasiado ignorante de esos matices de sentimiento y de temperamento que nos permiten entrecerrar los ojos cuando nos colocan en una posición falsa.