-
Los acontecimientos nunca son absolutos, su desenlace depende enteramente del individuo. La desgracia es un peldaño para un genio, una piscina para un cristiano, un tesoro para un hombre de partes y un abismo para un débil.
Los acontecimientos nunca son absolutos, su desenlace depende enteramente del individuo. La desgracia es un peldaño para un genio, una piscina para un cristiano, un tesoro para un hombre de partes y un abismo para un débil.