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Es un pensamiento amargo para un espíritu avaro que con el tiempo todas estas acumulaciones deben ser dejadas atrás. Sólo podemos llevarnos de este mundo el sabor de nuestras buenas o malas acciones.
Es un pensamiento amargo para un espíritu avaro que con el tiempo todas estas acumulaciones deben ser dejadas atrás. Sólo podemos llevarnos de este mundo el sabor de nuestras buenas o malas acciones.