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Es más fácil vengar una injuria que recompensar una bondad; por esta razón, porque hay menos dificultad en sacar lo mejor del malvado que en igualarse uno mismo con el bueno.
Es más fácil vengar una injuria que recompensar una bondad; por esta razón, porque hay menos dificultad en sacar lo mejor del malvado que en igualarse uno mismo con el bueno.