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Todos los sistemas de moralidad son buenos. Sólo el Evangelio ha expuesto un conjunto completo de los principios de la moral, despojado de todo absurdo. No está compuesto, como vuestro credo, de unas cuantas frases comunes puestas en verso malo. ¿Quieres ver lo que es realmente sublime? Repite el Padre Nuestro.