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Que nuestra razón, y no nuestros sentidos, sea la regla de nuestra conducta; porque la razón nos enseñará a pensar sabiamente, a hablar con prudencia y a comportarnos dignamente.
Que nuestra razón, y no nuestros sentidos, sea la regla de nuestra conducta; porque la razón nos enseñará a pensar sabiamente, a hablar con prudencia y a comportarnos dignamente.