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Me gusta el proceso de ceder el control [en la grabación]. Cuando se lo das a la gente, es otro organismo inteligente que digiere tu información de forma completamente distinta a como lo hace una máquina. Es como si estuvieras en un velero, y cada vez puedes descubrir cómo ajustar mejor [la vela] para que sea más precisa. Y es interesante ver que los músicos tienen sus propias ideas. Que utilicen su poder intuitivo con sus conocimientos que incorporan a la música. Este es el momento en que cedes el control, se lo das a la intuición de otra persona.