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Al igual que los propios hijos, el golf tiene una extraña forma de encariñarse con nosotros y, al mismo tiempo, evocar todas las debilidades de la mente y el carácter, por muy bien ocultas que estén.
Al igual que los propios hijos, el golf tiene una extraña forma de encariñarse con nosotros y, al mismo tiempo, evocar todas las debilidades de la mente y el carácter, por muy bien ocultas que estén.