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  • Más que una cuestión moral, la esperanza es una opción espiritual e incluso religiosa. La esperanza no es un sentimiento, es una decisión. Y la decisión por la esperanza se basa en lo que crees en los niveles más profundos, en cuáles son tus convicciones más básicas sobre el mundo y lo que te depara el futuro, todo ello basado en tu fe. Eliges la esperanza, no como un deseo ingenuo, sino como una opción, con los ojos bien abiertos a la realidad del mundo, igual que los cínicos que no han tomado la decisión de tener esperanza.