-
¡Ver el buen tenis! ¿Qué alegría divina puede llenar nuestro ocio, o emplear nuestras mentes? Que otros jueguen a otras cosas; el Rey de los Juegos sigue siendo el Juego de Reyes.
¡Ver el buen tenis! ¿Qué alegría divina puede llenar nuestro ocio, o emplear nuestras mentes? Que otros jueguen a otras cosas; el Rey de los Juegos sigue siendo el Juego de Reyes.