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  • Uno puede tener un hogar ardiente en el alma y, sin embargo, nadie viene nunca a sentarse junto a él. Los transeúntes sólo ven una brizna de humo de la chimenea y siguen su camino.

    Letter to Theo van Gogh from Cuesmes, www.vangoghletters.org. June 22-24, 1880.