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He dicho, y lo repito, a riesgo de parecer sacrílego, que las cámaras de gas son un detalle de la historia de la Segunda Guerra Mundial... Si coges un libro de mil páginas sobre la Segunda Guerra Mundial, en la que murieron 50 millones de personas, los campos de concentración ocupan dos páginas y las cámaras de gas diez o quince líneas, y eso es lo que se llama un detalle.