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  • Las mujeres a las que uno acaba de ser presentado piensan que se rompe el hielo si gritan: '¡Dios mío, qué alto eres! Qué les parecería si yo rompiera el hielo primero gritando "¡Dios mío, qué tobillos tan gruesos!" o "¡Dios mío, qué busto!