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Pero sobre todo Tú, a quien la piedad de ojos suaves una vez hizo descender del Cielo Para sangrar por el hombre, para enseñarle cómo vivir, Y, ¡oh! lección aún más dura! cómo morir.
Pero sobre todo Tú, a quien la piedad de ojos suaves una vez hizo descender del Cielo Para sangrar por el hombre, para enseñarle cómo vivir, Y, ¡oh! lección aún más dura! cómo morir.