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Es malo que una nación eleve y admire un falso estándar de éxito; y no puede haber estándar más falso que el establecido por la deificación del bienestar material en y para sí mismo.
Es malo que una nación eleve y admire un falso estándar de éxito; y no puede haber estándar más falso que el establecido por la deificación del bienestar material en y para sí mismo.